Arte Colonial Cuzqueño

Detalles de la exposición
Fecha Inauguracion: 
26/02/2009 - 19:00
Fecha: 
22/02/2009 - 22/03/2009
Horario: 
De martes a viernes, de 10.00 a 14.00 h. y de 17.00 a 20.00 h. Sábados, domingosy festivos de 11.30 a 14.30. Lunes, cerrado.
País: 
España
Ciudad: 
Alcalá de Henares
Localizacion: 
Sala San José de Caracciolos. Calle Trinidad 3 y 5

 

Me complace volver a presentar una vezmás el fruto de la colaboración entre la Fundación José Félix Llopis y la Universidad.

En 1950 conocí en París a uno de los más grandes historiadores de arte colonial, el Padre Dominico, don JoséMaría Vargas,

proveniente de Ecuador y fue él quien me inspiró a realizar la colección, que hoy podemos contemplar.
 
José Félix Llopis (Presidente de la Fundación José Féliz Llopis)
 
La pintura virreinal de la escuela de Cuzco
 
La pintura Virreinal de la Escuela de Cuzco, desarrollada a raíz de la conquista española de 1492, fue una de la más interesantes fusiones culturales, del viejo y mítico Perú y la España de Carlos V y Felipe II.
 
Su desarrollo comprendió tres siglos, dividido en tres etapas: siglo XVI, XVII, y XVIII, llegando hasta la mitad del siglo XIX. El Imperio Incaico que hallaron los españoles en Perú, tenía su capital en Cuzco (que en quechua significa el ombligo del mundo) pero, a su llegada, establecieron la capital en Lima en el año 1535. Para organizar este territorio, la corona española creó los Virreinatos, subdivididos en Audiencias, Intendencias, etc, que dependían de Lima. El florecimiento del arte y la cultura, en su proceso de mestizaje, no tardó en aparecer.
 
La primera escuela de pintura se formó en Lima, pero la escuela Cuzqueña, heredera de aquella, llegaría a convertirse en la más importante.
 
Las influencias artísticas que recibieron fueron varias: la escuela sevillano-flamenca, que fue el origen de la primera escuela de pintura y que recibía por una parte la influencia de Flandes, que era colonia española, y por otra la sevillana, con la presencia de elementos italianizantes y remanentes de la pintura medieval y bizantina.
 
De este modo, se introducen las técnicas del temple al huevo, el óleo, el uso del dorado en los fondos (origen bizantino), el sobrepinte en los fondos (estofado) y los adornos sobre las pinturas (brocateados).
Y esta influencia pervive hasta finales del siglo XVI, momento en que llegan tres pintores italianos, que llevarán el estilo Manierista, propio del Renacimiento: el Hermano Jesuita Bernardo Bitti,Mateo Pérez de Alessio y Angelino Medoro.
 
Ese estilo estaba caracterizado por el fomento de la imaginación, la estilización de las figuras, y la vivacidad y luminosidad en el color. Toda esta primera semilla artística limeña emigró sucesivamente hacia el interior, llegando al Cuzco.
 
En el siglo XVII llegaron influencias europeas, del estilo barroco que convivió con la escuela flamenca, heredera de Rubens, de estilo opuesto, muy visible en la pintura cuzqueña, de paisajes amables, de lagos y bosques, y alternando los temas religiosos con los profanos. En 1659 es cuando realmente se constituye una verdadera escuela cuzqueña.
 
Dos hechos favorecieron este impulso; por un lado el terremoto de 1650, que obligó a la reconstrucción de toda la ciudad, y por otro, la presencia del Obispo don Manuel de Mollinedo y Angulo, que gobernó la diócesis desde 1637 hasta finales del siglo, y que sustentó el crecimiento de las artes.
 
Entre los temas más destacables figuran las Vírgenes, los Arcángeles y las figuras de Santos, entre los que destacamos la presencia de Santiago. La ornamentación tuvo un papel muy importante, más allá de su sentido decorativo. Según JuanManuel Ugarte Eléspuru, este hecho era la manifestación de lo que es el espíritu característico de la pintura de la escuela Cuzqueña, que muestra su visión del Mundo y el individuo como una unidad, en donde lo más importante era el “alma grupal”. El indígena no tenía sentimiento individual, como se había desarrollado en Europa desde el Renaciemietno, sino que pertenecía a una sociedad gregaria. Por ello, en las representaciones pictóricas no predomina la figura sobre lo que le rodea y se muestra generalmente plana, hierática y en un entorno sin perspectiva, como las pinturas bizantinas o románicas, dando la sensación de que es más importante el conjunto que la figura individual.